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Lunes, 17 Abril 2017 07:36

Hagan juego, muchachos

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fuente: elpais.com

Una clientela cada vez más joven sucumbe a los ‘sport café’ y las apuestas ‘online’ El 30% de los adictos se inició cuando era menor, dice una psiquiatra.

Comienzan en grupo, con la confianza de que saben de deportes.

El negocio de las apuestas deportivas se ha convertido en el motor del juego en España. Los salones se han multiplicado exponencialmente y la clientela se ha rejuvenecido: ahora se inician a los 18 años. La causa hay que buscarla en las apuestas online y en los sport café. Entramos en uno de ellos próximo al Bernabéu. Junto a los grandes ventanales, una barra generosa. Los jugadores están frente a unos terminales presididos por un caleidoscopio de televisiones y los asientos, estratégicamente colocados para seguir los partidos casi desde cualquier ángulo.

Jorge, de 20 años, apuesta a que el Madrid vencerá al Atlético. Empatan y pierde 20 euros. Pero volverá a jugar. “Dame PIN”. La frase se pronuncia como un salvoconducto. La repiten a modo de saludo los que van a apostar a un local de Moncloa, muy cerca de la Ciudad Universitaria de Madrid. Es un hormiguero de estudiantes. El chico que ha preguntado por el PIN es un universitario seriecito. Son las siete de la tarde y acaba de salir de clase. Aquí nadie enseña el DNI para entrar, pero sí para poder meter dinero en las máquinas que registran las apuestas. Los chavales sacan su carné en una ventanilla como de cajero decimonónico y les dan una clave, el PIN. Luego se acercan a una especie de tragaperras de nueva generación, meten el número que les permite jugar y empiezan a echar monedas. Mientras, en las pantallas de sala, las imágenes de partidos de fútbol compiten con la carrera desbocada y recurrente de galgos ingleses. Al otro lado, en la barra, sin ganas de beber, se sientan los que esperan para hacer sus pronósticos. Algunos miran libretillas con datos.

No solo hay universitarios; también se cuelan menores a pesar de que la ley prohíbe su acceso a estso establecimientos.

Clientes de un salón de juego de Madrid, el pasado sábado.

El negocio de las apuestas deportivas se ha convertido en el motor del juego en España. Los salones como este de Madrid, se han multiplicado exponencialmente. Solo en 2016, en este tipo de locales se apostaron 1.400 millones de euros, según los datos del Anuario del juego elaborado por la Universidad Carlos III y la Fundación Codere, una institución creada precisamente por una de las empresas punteras del juego del sector. Su autor, el profesor José Antonio Gómez Yáñez, explica que entre los jóvenes el juego se ha normalizado. ‘Online’ y en locales Se ha rejuvenecido el perfil de la clientela. Según su informe, ahora se inician a los 18 años.

La causa hay que buscarla en las apuestas online y en los locales deportivos. “Los salones y los casinos tienen un importante componente de relación”, apunta Gómez Yáñez. “Es como el póquer: la gente no va a solo a ganar dinero. Van a demostrar que saben mucho de fútbol, de baloncesto o de alguna disciplina”. “Los fines de semana vienen antes de ir a las discotecas de la zona. Apuestan y si ganan ya tienen para tomarse más de una copa. David es el camarero del local de Moncloa. “El camarero con menos trabajo del mundo”, bromea. Es también el cajero que cambia billetes y reparte claves de acceso en la ventanilla, donde tiene más trabajo. Todavía se sorprende de las cantidades que algunos se juegan en una sola tarde. Lo difícil es no apostar. “Muchas veces empiezan jugando en grupo con la sensación de que, como conocen a sus equipos y tienen una habilidad especial, van a ganar dinero fácilmente por ese conocimiento, sin entender que hay otros componentes en las apuestas.

Empiezan así y en poco tiempo ya están jugando con más frecuencia, pierden dinero y lo quieren recuperar”. La doctora Susana Jiménez Murcia es la psiquiatra responsable de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, un referente en el tratamiento de la ludopatía. Y le preocupa cómo ha descendido la edad de los pacientes que se deciden a pedir ayuda en su consulta. “Un 30% de ellos te explican que empezaron a jugar antes de la edad legal. Un factor de riesgo claro en el juego patológico es la impulsividad, la búsqueda de novedad, la baja tolerancia al aburrimiento y a la frustración. Y esas son características muy asociadas a la edad adolescente o a la primera etapa de juventud. Por eso es especialmente preocupante”. Jorge es el prototipo del nuevo jugador joven que tanto interesa al sector. Tiene 20 años y lleva apostando desde que cumplió la mayoría de edad. Es madridista y el sábado se plantó a ver el partido entre su equipo y el Atlético de Madrid en un salón al lado del Bernabéu.

El lugar es el ejemplo perfecto del nuevo aire que quieren darle al negocio. Lo llaman sport café. No tiene ese aspecto hermético y sin luz natural de otros salones. Junto a los grandes ventanales, una barra generosa. Hay más pantallas que en un control de televisión. Los asientos están estratégicamente colocados para poder seguir el encuentro casi desde cualquier ángulo. Son las cuatro de la tarde y la clientela termina de comer hamburguesas y pide café. Cuesta encontrar un sitio hasta de pie. Mucha camiseta de Sergio Ramos. Mucho turista que se ha acercado al estadio y ha desistido de comprar una entrada en la reventa al ver el precio. Abonados generosos que le han cedido el pase a un familiar. Y junto a los cómodos sillones donde se sientan los privilegiados que han tenido la precaución de reservar mesa, la zona de apuestas.

La frontera que divide los dos mundos está marcada en el suelo: el paso del parqué del bar a la moqueta del salón. Los jugadores están frente a unos terminales presididos por un caleidoscopio de televisiones. Jorge lleva una camiseta con el siete dorado de Ronaldo y ha apostado a que gana el Madrid. Detrás, dos amigos un poco mayores se han decidido por el Atlético porque se paga mejor. De vez en cuando se acerca alguien desde la barra con la intención de probar suerte. Unos jóvenes noruegos se llevan sus boletos en la mano y los extienden en la mesa donde han comido como si fueran cartones de bingo. El gol del Madrid Todos se revolucionan cuando llega el gol del Real Madrid. Jorge se halla emocionado. “Nunca he ganado mucho. Pero hoy… A ver si meten otro gol y aseguramos. Si no ganas tienes la sensación de que has tirado el dinero, pero has pasado un rato entretenido”. Pero en el minuto 84 marca el Atlético de Madrid y la alegría cambia de bando. Los dos amigos que han apostado por los de Simeone se ven más cerca de ganar.

En las caras de los chicos noruegos no puede haber más desilusión. La clientela va pidiendo la cuenta. Algunos se retiran antes del pitido final. Mejor marcharse antes de que les pille la marabunta de salida del Bernabéu. Jorge, sin los 20 euros que se han esfumado, se hunde en su silla poco a poco. Con el mal sabor de boca de haber apostado para nada. Ha perdido otra vez. Pero volverá a jugar.

Last modified on Lunes, 17 Abril 2017 07:58