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Jueves, 13 Diciembre 2018 11:35

La epidemia de las apuestas por Raúl Banqueri

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Raúl Banqueri

“Me di cuenta de que estaba arruinado y el 8 de septiembre de 2015 subí a la azotea de mi casa para tirarme. Lo tenía decidido. Y mientras estaba subiendo, pensé en mis padres porque soy hijo único después de cuatro abortos. Cuando estaba ya arriba, dije ¡qué cojones! Pensé en mis padres y dije no, de esta voy a intentar salir, voy a confesarlo todo y a buscar ayuda”.

La historia de Rafael Gorgues es solo una más entre las miles de víctimas de la ludopatía que encontramos en España, una desgracia que cada vez persigue a más personas, sobre todo, jóvenes, que ven como sus ídolos deportistas y referentes periodísticos anuncian con una elevada frecuencia las casas de apuestas. Las consecuencias son comunes en casi todos los que sufren ludopatía: convertir la vida en una mentira, conseguir dinero para jugar cueste lo que cueste, sufrir graves trastornos de ansiedad o acumular unas deudas enormes. Y todo esto se agrava hasta que no se reconoce el problema, aunque a veces sea demasiado tarde.

Rafael comenzó a apostar a principios de 2014, con 26 años. Había terminado su carrera universitaria en Valencia y estaba comenzando a emprender. “Empecé apostando en partidos de fútbol, por diversión. Al final te crees más de lo que eres, te crees que puedes vivir de esto, y es ahí cuándo caes: cuando te crees que puedes vivir de esto”, afirma Rafael. “Sin que te des cuenta, vas jugando y de repente te das cuenta de que te tiras 12 o 13 horas en las pantallas viendo qué cuotas hay, con los directos y jugando a todo. Te va atrapando lentamente sin que te des cuenta”, señala.

A Santiago Caamaño, de Galicia, también le capturaron los juegos de azar en su versión online hace 11 años, cuando apenas tenía 14. “Empecé jugando al Pokerstars (póker online) con los datos de mis padres. La idea es que tú coges los datos de tus padres y puedes meter dinero en la cuenta de la web de póker con un pin de 6 dígitos, pero solo puedes sacarlo por la cuenta bancaria del titular. Entonces, juegas con la idea de ganar muchísimo dinero un día y poderle decir a tus padres que estas jugando con sus datos para que no se enfaden, pero al final nunca ganas. Y así nunca retiras el dinero y todo es ganancia para la empresa”, expresa Santiago. A los 17 años dio el salto a las tragaperras y la ruleta y, más tarde, a las apuestas deportivas.

Las vidas de Rafael y Santiago quedaron en una obsesión por el juego. “Todo lo que ganaba era para jugar”, dice Rafael. “Acumulé unos 25.000 euros de deudas. Iba quedándome dinero de mis clientes, coges dinero a tus padres sin que se den cuenta, tarjetas de crédito… no sé”, continúa. Por otro lado, Santiago estudiaba el Grado en Relaciones Laborales en A Coruña, dejó de ir a clase y lo acabó abandonando tras dos cursos. “Al final, tu vida se convierte en una mentira, tienes que mentir donde estás, a dónde vas, dónde estuviste y te inventas incluso apuntes que no existen para que te den dinero. Yo era el favorito de mi abuela e igual me daba 200 euros a escondidas y me decía que no le dijera nada a mis padres. Y, para mí, eso era tener 200 euros que nadie sabía que tenía y poder jugar tranquilamente sin deber explicaciones a nadie”, asevera Santiago.

LA IMPORTANCIA DE RECONOCER EL PROBLEMA

botón de ayuda en un teclado
No es fácil parar a tiempo

Llega un momento en el que todo estalla, en el que la situación no se puede sostener más. En el que hay que buscar ayuda. Rafael planteó quitarse del medio y acabar con su vida. Reaccionó a tiempo. En esos momentos, la familia marca la diferencia entre salir o no salir del pozo. “Fue un mazazo muy duro para la familia, pero estuvieron allí apoyando. De hecho, ellos han asumido la deuda. Ayudo en el préstamo todo lo posible, pero si no fuera por ellos yo ahora mismo no sé dónde estaría. Sin apoyo de la familia no eres nada”, admite Rafael.

Santiago también pidió ayuda, sobre todo, para solventar las deudas que le había generado el juego, porque todavía no veía que tuviera ningún problema más allá de ello. Aun así, fue un paso esencial para reconducir su vida. “El día que cuentas tu problema te quitas una mochila de encima. Yo me acuerdo que llevaba dos años sin dormir bien por la noche por los nervios de las apuestas y el día que lo conté fue el día que mejor dormí en mi vida. Fue una liberación brutal”, narra Santiago.

Es entonces cuando entran en juego las asociaciones de rehabilitación de la ludopatía, donde la mayoría acceden forzados por sus seres queridos. “Empecé en AGALURE (Asociación Gallega de Ludópatas en Rehabilitación). Una vez estás ahí, hay terapias grupales con un psicólogo, empiezas a escuchar cosas de otros compañeros que te suenan y con las que te identificas, y al final sí que ves que tienes un problema. Pero por no pensar que tenía un problema durante ese tiempo, yo tuve cuatro recaídas”, prosigue Santiago. Rafael, por su parte, entró a la Fundación Patim, en Valencia, y ahora, rehabilitado, sigue yendo cuando puede a ayudar a las personas que se están rehabilitando actualmente, porque cree que es su obligación moral.

En Aragón, la asociación encargada de la rehabilitación es AZAJER, cuya propietaria es Miriam Gañán, que corrobora un cambio de tendencia en el perfil del ludópata. “Lo que más estamos viendo ahora son chicos jóvenes, de 18 a 20 años, que están con el tema de las apuestas deportivas y juego online”, cuenta. “Nosotros trabajamos con un equipo multidisciplinar. Estoy yo como responsable de atención al usuario, que atiendo las primeras demandas, luego hay terapeutas, está la trabajadora social y está el psicólogo. También hay un médico que viene voluntario, por si hay que pautar medicación. Se trabaja con terapias grupales entre chicos de la misma edad. Luego, hay terapias de pareja y de padres, que es una vez a la semana”.

Número de jugadores por segmento de juego y edad
Fuente: Gobierno de España

El primer requisito que imponen las asociaciones de rehabilitación es claro: apuntarse al registro de autoprohibidos, de manera que el ludópata no pueda jugar ni presencialmente ni por internet. Después, inician un programa de rehabilitación integral, fijándose en todos los aspectos de la persona. “Lo que se trabaja aquí realmente es lo que te pasa: desde tus complejos hasta temas que no has hablado con nadie, temas que te has tragado, y analizar tu infancia hasta el día de hoy. Entonces, contando esto ya no tiene sentido buscar una vía de escape, que es el juego. Es muy importante rascar la infancia y quizás cosas que has normalizado no son muy normales”, explica Miriam.

Otro de los aspectos más importantes en la rehabilitación es el control del dinero, ya que la mentira siempre está presente en las personas afectadas por ludopatía. “Durante el tratamiento, tienen que llevar sus 5 euros diarios, que tienen que justificar, y durante el fin de semana pueden llevar 24 euros”, comenta Miriam. Es un control que se realiza también en todas las asociaciones y que tanto Rafael como Santiago han pasado. “Incluso si quería sacar una Coca-Cola de una máquina expendedora, tenía que grabarlo en vídeo, porque la máquina no da el ticket y tienes que demostrar que no te lo gastas en juego”, puntualiza Rafael. En el caso de Santiago, tenía que apuntar todos sus gastos en un papel y dárselo a su tío, que le llevaba el control económico.

UN PROBLEMA BIOLÓGICO

Hay una afirmación en la que todos los especialistas están de acuerdo: la ludopatía no se cura, se rehabilita. El ludópata tiene que estar alerta toda su vida, porque una de las principales causas es biológica. “Ellos tienen un problema grande a nivel biológico, en el cerebro, y es que están muy predispuestos a tener este problema. Esto es, tú puedes jugar muchas veces y puede que no caigas en la ludopatía nunca, pero esas personas vienen ya con un aprendizaje. A lo mejor lo han visto en casa, con algún familiar, en el ambiente de amigos, pero también tienen que ser vulnerables a las adicciones en el ADN, en el cerebro. Y esto es para siempre”, precisa Demiam, psicólogo que trabaja con personas ludópatas en la Fundación Patim.

En los periodos de adicción, reconoce Santiago, la mayoría creen que pueden parar solos, pero es una falsa esperanza. “Dentro del proceso de juego, todos tenemos un momento en el que dices `voy a parar ` y estás un periodo sin jugar sin ayuda, como un mes o dos. Y después vuelves y jugando más que antes. Pero siempre recuerdas que, si pude parar estos meses, puedo parar cuando quiera. Y eso es parte del proceso. No conozco a nadie que dejara de jugar él solo. Yo siempre digo que el hecho de jugar, cuando tenía dinero y sabía que iba a estar horas jugando, es la mejor sensación que tuve en mi vida, así de drástico. Mi cerebro eso lo sabe y entonces hay que estar alerta siempre”.

Por ello es tan importante el seguimiento de las asociaciones de rehabilitación y el tratamiento psicológico durante el proceso. “Hay que tratarlo todo, la persona tiene que estar entre algodones. Cualquier problema que tenga en la vida, puede hacer que detone, por lo tanto, tienen que ir con cuidado. Hay que ver cómo están a nivel familiar, a nivel de amor, a nivel de trabajo, desarrollo personal, metas, sueños, autoestima, todo. Hay que tratarles todo lo que te imagines y más”, afirma Demiam, psicólogo de la Fundación Patim.

Sin embargo, al contrario que pueda pasar con otras adicciones, Demiam afirma que no hay un detonante o disparador claro, como puede ser el alcohol con la cocaína, sino que la mayoría son jugadores puros. “El que más es el alcohol, tomarte unas cervezas en un bar y luego querer echarle a la maquinita el cambio, pero con los jóvenes es diferente. En los salones de juego pueden tomar algo, pero no es el disparador. Ellos van con otro tipo de ideas”.

UNA REALIDAD CRECIENTE, GRACIAS A LA PUBLICIDAD

El juego online dispara sus beneficios a costa del aumento de la ludopatía entre los jóvenes.
Elaboración propia

A pesar de las duras consecuencias personales de los juegos de azar, se trata de un fenómeno en auge. La posibilidad de jugar las 24 horas del día desde la pantalla de un ordenador o un móvil ha provocado el “boom” de las casas de apuestas. Los datos del Mercado Español de Juego son claros: las cantidades jugadas en el mercado presencial se mantienen estables en los últimos años, salvo en el caso de las apuestas deportivas, que duplicaron su volumen de negocio presencial entre 2014 y 2017. Sin embargo, el juego online se dispara año tras año y la cantidad jugada por los usuarios se ha quintuplicado prácticamente desde 2012 a 2017, pasando de 2.805 millones de euros a 13.672 millones, de los cuales el 56% proviene de las apuestas deportivas. En septiembre de 2018, se batió el record de jugadores activos online, llegando a 859.059 personas.

Este ascenso del juego online está obviamente ligado a la democratización de Internet en la sociedad española, pero también se explica por el bombardeo continuo de publicidad del juego online en la televisión, radio, prensa y sitios web. De hecho, el gasto en promoción de las operadoras de juego online ascendió en 2017 a 222 millones de euros, más del doble que en 2013. Además, sólo en los tres primeros cuatrimestres de 2018, se ha superado la cifra de todo el año pasado, sumando 233 millones de euros. No hay más que ver un partido de fútbol de La Liga para reparar en esa publicidad, ya que 19 de los 20 equipos de primera división son patrocinados por casas de apuestas. Solo la Real Sociedad se salva.

El crecimiento del juego se refleja en un aumento imparable de la ludopatía, expuesto en el Registro de Autoprohibidos, donde aquellos jugadores patológicos se apuntan para autoexcluirse. Desde 2012, el número de personas autoprohibidas a nivel estatal ha aumentado desde 30.104 a 41.117. El ascenso es dramático entre la franja de edad más joven (18 a 25 años), donde la cantidad de autoprohibidos se han incrementado un 133% desde 2012, y se suaviza a medida que aumenta la edad, lo que confirma el cambio de perfil de ludópata estándar y su relación directa con el juego online, ya que el 87% de los jugadores online son menores de 45 años, según datos del Gobierno.

Esta lacra social había pasado desapercibida en los medios de comunicación hasta hace unos meses, en parte porque la supervivencia de muchos medios, especialmente los deportivos, depende de la publicidad de casas de apuestas. Incluso el diario Marca lanzó en 2012 su propia casa de apuestas. Pero Twitter está creando un debate público sobre el asunto. Desde el año pasado se están viralizando numerosos hilos que exponen la realidad de la ludopatía y las casas de apuestas. También, varios ludópatas rehabilitados, entre ellos Santiago y Rafael, los protagonistas de este reportaje, han creado perfiles para contar su experiencia y ayudar a personas que están sufriendo la ludopatía. En la imagen de abajo, podéis ver las estadísticas de este tuit de la cuenta @NoApuestes, que explicaba la historia de un suicidio por culpa de la ludopatía. Llegó a más de medio millón de personas y casi 125.000 abrieron la imagen.

Estadísticas del tuit de No Apuestes
Ya no hace falta la televisión para llegar al público

Parece ser que ese sentir popular ha llegado a los partidos políticos. Podemos, en su acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado, ha propuesto “aprobar una regulación de la publicidad del juego de azar y apuesta en línea de ámbito estatal similar a la de los productos del tabaco”, así como destinar más recursos a “iniciativas preventivas, de sensibilización, de intervención y de control, así como de reparación de los efectos negativos producidos por la actividad del juego”. Estas medidas están ahora mismo en el limbo, ya que no parece que los presupuestos vayan a salir adelante, pero el Gobierno también podría aprobarlas mediante un Real Decreto.

LA FALACIA DEL JUEGO RESPONSABLE

Las operadoras de juego están obligadas a promocionar el “juego responsable” en sus anuncios. Sin embargo, su comportamiento difiere mucho de esa búsqueda del juego responsable. Según datos publicados por Bwin, entre 2005 y 2007 el 50% de sus ingresos provino de apenas el 2,8% de jugadores, el 80% de los ingresos de las casas de apuestas proviene solo del 10,7% de jugadores, por lo que realmente la mayoría de sus ingresos derivan de un juego no responsable.

Yendo a lo concreto, son numerosas las denuncias por ofrecer comida gratis y bebida a los jugadores más fieles en los salones de juego. Por ejemplo, a Santiago Caamaño le invitaban a comer, cenar y beber durante todo el día en el salón de juego que frecuentaba. “Incluso iban a comprarme el menú del kebab y me traían la cena. El que tiene el problema es el cliente bueno y tiene todos los favoritismos”, apunta Santiago.

Salón de juego
El salón de juego se convierte en la casa del ludópata

Tampoco el registro de autoprohibidos asegura un buen cumplimiento de la ley, como explica Santiago. “En una de las recaídas yo utilicé en una sala de juego una tarjeta de crédito con mis datos y tenía que salir como jugador prohibido, pero no dije nada porque quería jugar. Después, en mi cuarta recaída, moralmente estaba deshecho y entré a las casas de apuestas a presentarme como jugador prohibido. Y en el sitio en concreto en el que yo quitaba el dinero con la tarjeta de crédito, uno de los empleados me dijo que ya lo sabía, porque el día que retiré dinero con la tarjeta de crédito les llegó una carta de la Xunta de Galicia informándoles de que era un jugador prohibido. Le pregunté que cómo lo sabía y me dijo que lo único que iba a hacer es no dejarme sacar más dinero con la tarjeta, para que no quedara rastro”.

Los expertos también coinciden en que la publicidad está enfocada hacia el juego compulsivo, como se aprecia en el anuncio de Carlos Sobera para 888.es. “Los anuncios están totalmente estudiados por psicólogos para atraer a los jugadores. En el caso del anuncio de Cristiano para Pokerstars, sale en una terraza con unos amigos. Están todos jugando felices, apuestan y Cristiano Ronaldo pierde, se queja, pero se ríe. Eso está diciendo que una persona, que puede ser incluso mi ídolo, como Cristiano Ronaldo juega al Pokerstars, por lo tanto, no es malo jugar al Pokerstars. Está jugando una persona que es glamurosa, famosa, por lo tanto, es glamuroso jugar. También, Cristiano Ronaldo pierde, tira las cartas, pero luego se ríe; entonces nos está diciendo que perder es divertido, que no pasa nada por perder, y eso es mentira. En definitiva, nos trasmiten continuamente algo positivo, con lo que vamos a disfrutar, y es totalmente lo contrario”, afirma Demiam, psicólogo de la Fundación Patim.

Bonos de bienvenida bwin
Los bonos de bienvenido son un gran cebo para captar jugadores

Hay anuncios que van más allá, como este de Salones Nevada, con el eslogan “las matemáticas no fallan”. Obviamente, los salones de juego usan fórmulas matemáticas, pero con el objetivo de asegurarse el beneficio propio. Los datos del Gobierno indican que el 75,5% de los jugadores online pierden dinero a lo largo de un año, el 4,4% lo mantiene y tan solo el 20,1% salda el año con ganancias. Así que, como es cierto que las matemáticas no fallan, la mejor decisión que puedes tomar es huir de las apuestas.

Last modified on Jueves, 13 Diciembre 2018 11:41