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Sábado, 17 Agosto 2019 09:51

La cocaina devora la materia blanca del cerebro

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fuente: lavanguardia.com

El narcótico puede conllevar a la degeneración de la materia blanca del cerebro, un efecto peligroso y mortal

Cada vez es más alto el número de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo, así como el número de consumidores y personas con problemas graves de drogadicción. Según datos del Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU de este año, en 2017 el 5,5% de la población consumió drogas, y la producción de cocaínase situó en un récord histórico con 1.976 toneladas, un 25% más que el año anterior.

Mientras los números de producción van en aumento, los cerebrosde millones de habitantes del planeta se van quebrantando a ritmos precipitados. La cocaína, entre muchos otros factores, puede acarrear la muerte directa a causa de una degeneración de la sustanciablanca del cerebro.

La aniquilación del cerebro

El consumo del narcótico, en ocasiones, induce a la leucoencefalopatía, que supone el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro. “No es un trastorno muy usual, pero el efecto es muy peligroso y casi siempre mortal” explica a La Vanguardia Mari Carmen Sánchez, psicóloga profesional de Clínicas Cita, entidad especializada en casos de adicciones.

La leucoencefalopatía se puede presentar de distintas maneras: un nivel alterado de la conciencia, confusión, lenguaje y visión trastornada, fiebre o espasticidad (músculos contraídos) acompañados de la aguda degeneración de la materia blanca del cerebro.

La leucoencefalopatía supone el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro

Resonancias magnéticas de un cerebro tras el consumo de cocaína
Resonancias magnéticas de un cerebro tras el consumo de cocaína (British Medical Journal)

Esta imagen muestra los efectos de la cocaína en el cerebro de un paciente a través de resonancias magnéticas.

Según un estudio publicado en la prestigiosa revista medica British Medical Journal , un hombre de 45 años se presentó en la sala de emergencias de un centro hospitalario de Malta con confusión y un comportamiento inusual. “No podía realizar tareas simples y no seguía órdenes. Movía las cuatro extremidades en un movimiento extraño”, explica la doctora Abdilla en el informe del BMJ.

El paciente, adicto a la cocaína, empeoró horas después, hasta entrar en estado catatónico. Aunque los análisis de sangre eran normales, una resonancia magnética reveló que partes de la sustancia blanca de su cerebro habían sido “devoradas”.

La resonancia magnética revela que partes de la sustancia blanca del cerebro habían sido “devoradas”

La sustancia blanca es aquella parte del sistema nervioso encargada de la correcta transmisión de la información cerebral. Se puede considerar que coordina la comunicación entre los diferentes sistemas del cuerpo humano, tanto dentro como fuera del cerebro. En la sustancia blanca predominan los axones de las neuronas, lo cual significa que estas zonas del encéfalo que son de color blanco, en esencia, son autopistas neuronales, zonas de comunicación entre partes del cerebro.

La sustancia blanca: una autopista neuronal que facilita la comunicación entre las partes del cerebro

Sin embargo, no todas las consecuencias del consumo de cocaína conllevan a este escalofriante desenlace. La psicóloga especialista en adicciones, Mari Carmen Sánchez, detalla otros efectos, quizá mas usuales, producidos por el uso de este narcótico.

Consecuencias físicas

A efectos leves, la psicóloga Sánchez apunta que la cocaína estimula el sistema nervioso, causando breves sentimientos de euforia, aumento de la vivacidad del sujeto, locuacidad (habla mucho) y un sentimiento de poder. Las víctimas del consumo también pueden resultar sudorosas, inquietas y mareadas, así como tener náuseas y vómitos.

Pero luego aparecen efectos más agudos. El aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial puede conllevar a un ritmo anormal y ataques mortales, incluso en gente joven y saludable. Asimismo, el consumo desmesurado puede provocar convulsiones y derramescerebrales.

Físicamente también podemos encontrar consecuencias hepáticas, renales, respiratorias, dermatológicas, neurológicas (donde se situaría la leucoencefalopatía o la hemorragia cerebral) y otorrinolaringólogas (úlceras nasales, perforación del tabique nasal o sinusitis).

Consecuencias psicológicas

El consumidor de cocaína, como detalla la especialista en adicciones, siente desconfianza, suspicacia, excitación, celos, irritabilidad evidente y agresividad, ansiedad, intranquilidad, tensión muscular, problemas de aprendizaje, de inteligencia y de personalidad, además de problemas familiares y económicos.

La parte humana

Como en todo, siempre existe una parte científica que da explicaciones concretas sobre una enfermedad y predice las consecuencias de esta. Pero ¿alguna vez has escuchado a una víctima? ¿Sabes cuál es la relación que tiene un consumidorhabitual con el estupefaciente? Para intentar ayudar a un paciente, a veces solo hace falta escucharlo y tratar de entender por qué motivos ha llenado ese vacío de su vida de un material artificial que solo le produce felicidad limitada.

Una consumidora de anfetaminas, popularmente conocido como speed, explica a La Vanguardia qué significa para ella esta sustancia, que al igual que la cocaína, tiene un efecto estimulante sobre el sistema nervioso, aumenta la resistencia física y hace disminuirla sensación de hambre y sueño.

Como conocí al “amor de mi vida”: el relato de una adicta

“Supongo que se espera que diga que conocí el speed porque un día me ofrecieron y no supe decir que no, que me sentía débil, influenciada por mi entorno o presionada a probar su encanto. O bien que he tenido una infancia difícil y/o he crecido en una familia desestructurada. Pero, a pesar de que estas circunstancias puedan ser las de muchos, no fueron las mías, así no es como empezó la relación con el que sería el amor de mi vida.

Mi relación con el speed empezó después de haber probado otras drogas, que sigo tomando por placer, de vez en cuando, si se da la ocasión. Empezando por el alcohol, que es una “droga”, por si alguien lo duda, es legal, pero no floja. Luego me familiaricé con los porros, seguido de las pastillas, éxtasis, mezclas sintéticas que probé para experimentar cosas nuevas, pero sin saber realmente qué era eso que me iba a tomar. Yo solo quería que me hiciese volar. Y al final, me tiré a la piscina de las anfetaminas con los ojos vendados, sin saber que la piscina estaba vacía y aunque el salto fuera adrenalina pura, la caída iba a doler.

Me tiré a la piscina de las anfetaminas con los ojos vendados sin saber que estaba vacía y, aunque el salto fuera adrenalina pura, la caída iba a doler”

Primero rayas pequeñas para aguantar la fiesta, y luego la fiesta era una escusa para meterme. De la fiesta a los planes con amigos de noche, luego las cervezas de tarde, y en exámenes me hacia una ralla para que con menos esfuerzo estudiara más conceptos, más rápido y mejor.

Y fue eso, no los exámenes, ni el speed. Sino, el sentirme que podía hacerlo todo sin esfuerzo, que tenia placer al momento y que me regalaba seguridad en mi misma. Y poco a poco, más me enamoraba de él y más hablaba de él. Y de ser un pasatiempo más en mi vida, ahora el tiempo, los días, las semanas y mis rutinas giraban entorno a él. Sentía mariposas en el estomago el momento en que lo iba a volver a tener. Y priorizaba el ir a comprarlo, priorizaba a las personas que aceptaban mi relación. Mi amor, mis sentimientos hacia él, los aislé de mi realidad exterior, convirtiéndolo en un ritual íntimo, en un amor secreto.

Mi amor hacia él lo aislé de mi realidad exterior, convirtiéndolo en un ritual íntimo, en un amor secreto”

Mi relación con el speed la entiendo con la metáfora del amor romántico. Un amor de emociones muy intensas. Es como estar atado a unas cadenas de oro. El brillo del oro te ciega y no te deja ver que, aunque sean de oro, siguen siendo cadenas.

Porque aun sabiendo las consecuencias negativas no lo dejas. La droga ha destruido mi memoria, mis principios y mis metas, ha dejado hueca mi cabeza, me ha dejado vacía. Y he llenado la sensación de vacío con él. Y aunque ahora sea consciente del daño que me hace, sigue siendo el amor de mi vida, y aunque poco a poco empiezo a aprender nuevas maneras de llenar el hueco, estas saben a poco. El speed es el amor que más viva me ha hecho sentir y lo bueno que me hizo sentir no lo podré olvidar jamás.

La droga ha destruido mi memoria, mis principios y mis metas, ha dejado hueca mi cabeza, me ha dejado vacía”

Estoy motivada al cambio, a trabajar en mi misma, conocerme y aprender las maneras de llenar ese hueco siendo libre para seguir mis aspiraciones y no necesitar de la felicidad artificial que lo hace crecer”.

Last modified on Sábado, 17 Agosto 2019 10:17