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Viernes, 10 Agosto 2018 12:55

Crecen los bingos en la provincia de Teruel como reclamo festivo y la DGA hace la vista gorda

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Cada vez son más los pueblos que anuncian sorteos de hasta 3.000 € para atraer asistentes

Es típico en la gran mayoría de las fiestas de los pueblos y no puede faltar en los descansos de las orquestas. Los bingos son uno de los principales reclamos para atraer a público a los pueblos más pequeños con un doble objetivo: llenar la fiesta nocturna y ayudar a costear, con sus beneficios, parte de los gastos de la organización de las fiestas patronales de los pueblos. Además de dar una gran alegría a quienes quitan todos los números de una línea o, principalmente, de todo el cartón.

Aunque llevan décadas siendo todo un clásico de la programación patronal de verano, desde hace unos años han aumentado considerablemte el importe de su premio. Cada vez son más los pueblos que apuestan por ofrecer elevadas cifras de hasta 3.000 euros. Sin embargo, la Ley de Juego de Aragón obliga a declarar al ganador el premio cuando supera los 367 euros (cantidad que equivale a la mitad del salario mínimo interprofesional). Una situación que no se produce puesto que, de hecho, hasta incluso muchas comisiones desconocen la normativa autonómica. Por el momento desde el Gobierno de Aragón hacen la vista gorda porque comprenden que los bingos son toda una tradición en muchas localidades y una fuente de financiación importante para las comisiones de fiestas de la que no se lucran. Sin embargo, algunas localidades de la zona alta de Teruel ya han sido advertidas por parte de la policía autonómica. Por ello, desde DGA lanzan dos consejos: fraccionar los premios con un máximo de 350 euros o no publicitar el premio cuando sea elevado.

Un gancho masivo

Aunque en algunos pueblos se premia con alimentos de la zona como por ejemplo un jamón, embutido o botellas de vino; los premios de los bingos suelen ser en su mayoría monetarios. En muchas localidades dependen, principalmente, de la recaudación que se obtiene al vender los cartones. No obstante, cada vez son más los municipios que fijan el premio con antelación convirtiéndolo así en un buen reclamo para que vecinos de otras localidades escojan a su pueblo para pasar una noche de fiesta al son de la orquesta frente a otras opciones festivas. Este mes de agosto se puede ver en algunos carteles festivos que se anuncian como gancho jugosos premios de 500 a 3.000 euros.

Los premios más importantes de la zona son, entre otros, el bingo de 3.000 euros de Albalate del Arzobispo(en septiembre de 2017), los 2.500 de Híjar, 2.000 en Molinos, 1.500 en Samper y Aguaviva; y 1.000 en Castelserás, Fuentespalda y Foz Calanda.

Según lo recaudado se determina el premio de la línea y bingo. En el caso de que aún así siga habiendo excedente, el dinero se suele repartir entre los premios de los distintos concursos que se realizan a lo largo de las festividades.

Además, aparte de repartir un premio, uno de los beneficios que tiene la realización de los bingos es que este acto repercute de forma muy positiva en la economía de los pueblos. Normalmente, se celebra al descanso de la orquesta, entre las 3.00 y las 4.00 por lo que los que acuden por el premio suelen quedarse toda la noche de fiesta. Por tanto, repercute también en las ventas de bebidas en las barras de los bares o de la misma comisión e incluso en la demanda de taxis.

La problemática de su realización

No obstante, la realidad es que organizar los bingos, que se han vuelto muy comunes e indispensables en casi cualquier fiesta veraniega, no es del todo legal. Por un lado, porque se realizan en espacios diferentes a los locales de juego habilitados para ello y, por tanto, no cuentan con una autorización legal de DGA. Por otro, porque también se permite jugar a menores de edad, una situación que no es legal pero que está socialmente aceptada.

A estas dos situaciones hay que añadir que la Ley del Juego de Aragón limita los premios de las líneas y bingos superiores a 367 euros en lugares no autorizados para ello, teniendo que ser declarados a Hacienda, como bien señala la Normativa Regional de Apuestas.

En el caso de no hacerlo, la Ley de Juego de Aragón lo considera como infracción grave. Normalmente, los ganadores no suelen declarar el premio. En caso de ser así y de que se realice una inspección, la multa podría llegar hasta la comisión como entidad organizadora.

También hay que destacar que se incluye como infracción muy grave la venta de cartones de bingo no homologados y distribuirlos fuera de los locales autorizados para ello.

Las sanciones pueden ir desde los 60.101 euros para las infracciones graves a los 601.012 euros para las infracciones muy graves. Al Gobierno de Aragón le corresponderá imponer estas sanciones en el caso de que las multas sean superiores a los 300. 506 euros; al consejero competente en materia de juego cuando las multas estén comprendidas entre 30.050 y 300.506 euros; al director general con competencias en juego para las multas que vayan de los 3.005 a los 30.050 euros; y a los Jefes de Servicio a los que esté encomendada la gestión administrativa del juego cuando la sanción sea inferior a 3.005 euros. Además, cuando se imponga una sanción muy grave o grave por la infracción de alguna de las normas recogidas en la Ley 2/2000 del 28 de junio del Juego de la Comunidad Autónoma de Aragón serán publicadas en el Boletín Oficial de Aragón (BOA).
Medidas propuestas desde la DGA

Pese a la existencia de la normativa, desde la DGA lo toleran siempre y cuando no se realicen con motivo de explotación para beneficio económico.

El delegado del Gobierno de Aragón en Teruel, Antonio Arrufat, recomienda que no se publicite el bingo y su premio. Es decir, que no aparezca especificado la realización del mismo en la programación de las fiestas ni en los carteles anunciadores aunque luego sí que se realice. Hay algunos pueblos que incluso llegan a cambiarle el nombre, «invisibilizándolo» de cierta manera con otra nomenclatura o palabras clave que solo los propios habitantes del municipio comprendan como «mingo» o «quinto». Éste último es el caso de Fayón, donde se recuperó el nombre de «joc del quinto» porque es el que se utilizaba cuando, durante el franquismo, no se permitían los juegos de azar.

La segunda recomendación es que, en el caso de que se le dé publicidad, que los premios repartidos sean de menos de 350 euros ya que el límite a partir del cual se debería empezar a declarar está en los 367 euros. Otra de las opciones es hacer varios sorteos en la misma noche, siempre y cuando los premios no superen esa cantidad.

La opinión de los municipios

Desde muchos municipios afirman desconocer esta legislación, y explican que en el caso de recibir alguna queja o aviso «tomarían cartas en el asunto». «Si nos denunciasen adoptaríamos las medidas pertinentes», afirman desde algunos ayuntamientos y comisiones de fiestas de los pueblos del Bajo Aragón Histórico que prefieren mantener el anonimato.

Tan solo un mínimo porcentaje de localidades son conscientes de la existencia de esta normativa, y reconocen que seguirán desobedeciéndola porque «son pueblos pequeños que necesitan financiar y sufragar los gastos que genera la organización de las fiestas patronales» ya que es la principal y, en ocasiones, única forma de financiarse.

Por el momento, tan solo en municipios cercanos a Teruel ciudad han recibido notificaciones advirtiéndoles de que no estaban cumpliendo la Ley. Es el caso de Guadalaviar, situado en la Sierra de Albarracín. En este pueblo, que recientemente ha celebrado sus fiestas patronales, ya se han adoptado medidas tras el recibir un aviso notificándoles que en el cartel promocional de las fiestas estaba anunciado un bingo de 1.000 euros cuando eso no era legal. La medida que se adoptó fue la de realizar dos bingos distintos de 350 euros cada uno. Es decir, cumpliendo así la norma, que permite hasta un máximo de 367 euros.

El alcalde, Rufo Soriano, reconoce que los vecinos y asistentes estuvieron un poco molestos y decepcionados por no optar a ganar 1.000 euros pero que enseguida comprendieron la situación. «Prefirieron repartir la suerte en varios sorteos a no tener nada. Además, aunque parezca que no, de esta forma también hay cierto reclamo de gente ya que la posibilidad de ganar el premio aumenta», explica Soriano.