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Testimonios de un ludópata y su compañera

A.C.M. y su compañera R.G.R. muestran dos caras de una misma moneda, cómo vivió cada uno de ellos una época de juego y destrucción personal y familiar.

Algunos comentarios. Testimonio personal
Yo era (soy) una persona abierta, alegre, con suerte en la vida; todo lo que hacía -aunque mal- lograba volverlo a mi favor. Empecé a jugar para evadirme, pero... conforme avanzaba mi dependencia, me volvía más solitario, más insociable, más intratable y buscaba cualquier excusa para salir o estar solo. ¿Cómo iba a comentar mi necesidad de jugar? "Cariño, te quiero, pero me duele la cabeza y me voy a dar una vuelta. Volveré pronto". Cosa que casi nunca era cierta. Salía de casa, del trabajo, y pensaba regresar a una hora prudente, jugar X miles de pesetas, pero esto se me hacía imposible. ¿Y si con las mil siguientes gano?

Casandra, 39 años

Casandra comenzó su tratamiento en Azajer con un diagnóstico de pánico y ansiedad, asociados a su ludopatía. "Me di cuenta de que mis problemas no se arreglaban sólo tomando pastillas, pero aún no sabía cómo empezar a cambiar

 

Recuerdo el día que entré en Azajer. Estaba deshecha física y mentalmente. No me tenía en pie de cansancio y, encima, iba "zombi" por la medicación que me recetaba el médico de cabecera.
Al poco tiempo me di cuenta de que mis problemas no se arreglaban sólo tomando pastillas, pero aún no sabía cómo empezar a cambiar.

Alfredo, alcohólico, padre y marido

El sistema terapéutido de Azajer, al ahondar en los conflictos personales que llevan a los afectados a evadirse con el juego o con cualquier otra adicción, sirve también para ayudar a enfermos de alcoholismo.

Recalé en esta asociación, supongo que como todo el mundo, a regañadientes. Tengo que dar mil gracias a los terapeutas y a mis compañeros.
Y una mención especial a mi mujer. Sin ella no sé qué hubiese sido de mi vida. Cariño, te quiero.
He estado a punto de perder lo que más quería. ¿Por miedo a la soledad? Seguro. ¿Por mi inseguridad? También.
No daba importancia a lo que me decían los que me querían. Los problemas de los demás eran más importantes que los míos.

Tomás, ludópata y adicto al sexo

La concurrencia de dos o más adicciones (comorbilidad) es muy frecuente, y viene a apoyar la teoría de que las adicciones no son sino vías de escape a conflictos no resueltos.

Vi un anuncio de Azajer en la prensa. Una vez por curiosidad llamé al número. Míriam me atendió y me hizo ver por qué jugaba. Me hizo pensar y me di cuenta de que el problema no era el juego: el problema estaba dentro de mí.
Un día que me encontraba muy mal y me había jugado todo el dinero que llevaba encima fui a ver a una psicóloga, amiga mía. Le pedí ayuda. Estaba preocupado porque no se enterara mi novio: no quería implicarle. Ella me dijo que la única solución era Azajer, que allí me ayudarían a rehacer toda mi vida. Yo me resistía, pero ella llamó a pedir hora para mí en ese mismo momento. Y vine de inmediato.

Pepe, quince meses en rehabilitación

Me LLamo Pepe y soy ludópata. Llevo quince meses en la asociación, así que llevo quince meses sin jugar. A todos nos parecería lo más importante. A mí me lo parecía. No es así.

He buscado la suerte en muchas tragaperras... demasiadas, y la suerte no está ahí.
En mi caso la suerte estaba en casa, a una llamada de teléfono y no lo veía, no lo quería ver. No lo veía porque realmente a mí me daba lo mismo ganar que perder, lo que necesitaba era escapar, desconectar de mis problemas, de problemas que jamás se resolvían porque nunca se afrontaban y por lo tanto, como una bola de nieve, crecían y crecían...

Mirando al futuro

Testimonio de Sofía, pareja de un ludópata en tratamiento en Azajer. Sofía acude a las terapias para familiares y ha descubierto que el problema de su pareja era también el suyo.

En la ludopatía todo el entorno es responsable, no hay culpables ni víctimas.

Llegué a Azajer con la firme convicción que yo no tenía nada que cambiar. Era mi pareja  el que necesitaba con urgencia el tratamiento, de Azajer, para dejar de jugar: “Yo era una víctima”.¡Qué gran error!. Afortunadamente para mí las terapias han sido un espacio en el que he tenido la oportunidad de conocerme, mejor, a mí misma.

Cartas de despedida de un ludópata

Estoy rehabilitado. A continuación os dejo dos cartas que fueron en su día de despedida, cuando la única solución que veía era desaparecer. La primera es para mis amigos y la segunda para mi mujer.

Queridos amigos
No es fácil empezar, ni siquiera yo se cómo explicarme... pero lo cierto es que me encuentro prácticamente al final del camino. Un camino siempre tortuoso, siempre optando por la senda corta, la más difícil, la más empinada la del desfiladero. No por hacerlo más duro, sino por acabar antes, por hacerlo rápido y eso conlleva hacerlo mal y repetirlo muchas veces. Ya estoy hablando como un marianista, no soy ningún osado alpinista, soy más bien torpe y muy cobarde, pero en la vida he optado siempre por el peor atajo. En el colegio, en la universidad y finalmente en mi trabajo.

Cuando la desesperacion te lleva a pedir ayuda

Mi nombre es Sergio. Tengo 30 años y soy ludópata, llevo 21 meses en Azajer, mi llegada al centro fue por pura desesperación tanto anímicamente como económicamente.

Llegué con una deuda de 9000 euros que ha día de hoy está pagada. Mi relación con el juego empezó en la adolescencia. Siempre me había llamado la atención las apuestas, el juego me daba una excitación que me gustaba, pero no pasaba de unas simples monedas, quinielas y loterías hasta que tuve 25 años y empecé a descontrolar con el juego, sobre todo con las tragaperras y ruleta.

Soy drogadicto y ludópata

Es difícil intentar explicar tu experiencia en Azajer, por lo menos para mí pero con ello espero ayudar a otra gente que esté como estuve yo.

Yo creía que tenía una buena vida y respuestas para todo, pero mi vida se estaba yendo a la mierda y cuando no tenía respuestas me cabreaba y hacía que no siguiera la conversación, y así que yo mismo me engañaba pensando que era más listo que los demás.

Empecé a drogarme con quince años

Yo con la cocaína he tenido paranoias, taquicardias, agobios, fobia social, depresión, cambios de humor, de carácter y más cosas que me dejaré y que no son nada agradables.

Mi nombre es Jorge, tengo 27 años y soy drogadicto. Llevo  alrededor de 5 meses en la asociación y voy a contaros un poco mi historia desde que empecé a drogarme con quince años, lo que me llevó a Azajer y como ha sido ese tiempo en la asociación.

Con 15 años probé los porros y de ahí empecé a probar otras drogas: speed, tripies, éxtasis, cocaína…

Al principio no ves las consecuencias que ello te puede acarrear, sólo ves el nuevo mundo que has descubierto, la fiesta, el no preocuparte por nada, lo bien que te lo pasas y el poder olvidarte de todos los problemas.