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Martes, 25 Octubre 2011 15:25

Aprender a vivir

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Soy bulímica, con problemas con el alcohol, tengo 28 años y estoy casada con un alcohólico y bulímico.

Qué difícil es explicar en unas líneas el cambio tan grande que ha supuesto la terapia en Azajer.  Soy bulímica, con problemas con el alcohol, tengo 28 años y estoy casada con un alcohólico y bulímico. Estamos rehabilitados y viviendo por fin una vida que nos pertenece a nosotros mismos

 


                Desde que me acuerdo casi, he llevado una vida controlada por el peso, la dieta, el no pasarse con la cena y la comida, si me pasaba vomitando e intentando que nadie se diera cuenta, una imagen física falsa y diferente de la realidad…………para tapar sentimientos de soledad, rabia hacia los que yo sentía que no me prestaban atención, miedo de hacer cualquier cosa por si salía mal y la consecuente vergüenza que ello conllevaba, sensación de vacío continuo y de que nada me llenaba, ni familia, ni amigos, ni novios, ni proyectos. Por qué tenía proyectos, muchos y casi imposibles de hacer ni juntos ni por separado. Eran proyectos para demostrar continuamente a mí alrededor que yo valía, que podía con todo y sobre todo al final proyectos que quedaban en frustración. A nivel emocional mi imagen de mi misma también era diferente de la realidad, aunque yo no quisiera verlo. Para mí todo era culpa de los demás, del que más cerca tenia, todos me hacían algún feo, todos me buscaban cuando me necesitaban pero nunca estaban para mi……………..y por supuesto todos estos sentimientos los tapaba con mi pareja. Cuando conocí a José Luis, todo cambio aparentemente para mí. Todo era perfecto al principio, y él también. Con el tiempo yo volví a sentirme igual, porque así era yo, y ví con claridad que él necesitaba ayuda. Yo no quería ver que yo también. Él salía los fines de semana, y nunca tenía fín, nunca se le hacía de día, bebido por ahí enlazando un colega con otro, incluso un desconocido con otro, para no poner los pies en la tierra, para no volver a la realidad.
            Así, en Marzo del 2007, entramos en Azajer, con gente que al principio intimida porque habla sincera y directa, pero que lo dan todo porque los enfermos estén bien y salgan adelante. Yo entré a terapia de familiares y el a enfermos. Al mes y medio yo acabé pasando también a terapia de enfermos. Para nosotros no había dudas. Los dos estábamos mal, los dos necesitábamos la misma ayuda. Y fue muy duro aprender a contar tus vivencias en grupo, sentirte juzgada, aunque ellos no lo hicieran, sentir que todos los complejos me seguían a donde fuera, aprender a escuchar sin estar a la defensiva, aprender que yo también podía ayudar con mi relato. Y lo más difícil APRENDER A SER SINCERO CON UNO MISMO. Hasta que eso no ocurrió no empecé a conocerme y saber que mi vida la tenía que cambiar, y la tenía que cambiar yo, no otros, mi forma de ser y todos los sentimientos que me hacían tanto daño. Cada uno hicimos nuestro camino personal. Lo hicimos por separado y con toda la ayuda del equipo terapéutico, sin ellos no habríamos podido.
 Hoy sabemos que vivir es duro a veces, pero que también es increíble vivir por fin. VIVIR POR FIN.

Last modified on Lunes, 30 Abril 2012 09:29