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Viernes, 25 Febrero 2011 08:54

Tomás, ludópata y adicto al sexo

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La concurrencia de dos o más adicciones (comorbilidad) es muy frecuente, y viene a apoyar la teoría de que las adicciones no son sino vías de escape a conflictos no resueltos.

Vi un anuncio de Azajer en la prensa. Una vez por curiosidad llamé al número. Míriam me atendió y me hizo ver por qué jugaba. Me hizo pensar y me di cuenta de que el problema no era el juego: el problema estaba dentro de mí.
Un día que me encontraba muy mal y me había jugado todo el dinero que llevaba encima fui a ver a una psicóloga, amiga mía. Le pedí ayuda. Estaba preocupado porque no se enterara mi novio: no quería implicarle. Ella me dijo que la única solución era Azajer, que allí me ayudarían a rehacer toda mi vida. Yo me resistía, pero ella llamó a pedir hora para mí en ese mismo momento. Y vine de inmediato.


Mi reunión con José Vicente fue dura, porque me hizo un "retrato". Me vi reflejado en lo que me dijo, y eso me dio miedo. Salí llorando, diciéndome a mí mismo: "no voy a jugar más, pero no voy a entrar en esta asociación". Me daba miedo tener que ahondar en mis problemas más íntimos.
Aguanté un par de semanas sin jugar. Cuando recaí, conté el problema a mi novio y a mi hermana y me acompañaron de nuevo a Azajer.
Al llegar aquí no entendía nada. No comprendía que un grupo de gente hablando de sus problemas fuera una solución a lo que yo creía que era un problema solamente de juego.
Los primeros meses entre mi hermana y mi novio se ocupaban de mi seguimiento, pero nunca se lo tomaron muy en serio. Ellos eran jugadores sociales y creían que yo también lo era. Así que tenía acceso a dinero que no necesitaba justificar.
No quería jugar, pero necesitaba escapar, así que este dinero lo utilizaba para encuentros sexuales, en saunas y lugares similares. Llegó un punto en que usaba el sexo para evadirme. Cuantas más parejas pudiera tener una noche, mejor, sin importarme si estos hombres me atraían, y muchísimo menos qué podía venir después del sexo.
Actualmente estoy solo, pero no por eso estoy peor, sino todo lo contrario. He quitado lo que sobraba de mi vida, y ahora soy feliz y dispongo de recursos para afrontar la vida como una persona nueva.

 

Last modified on Miércoles, 02 Mayo 2012 11:08