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Mi madre es ludópata desde que yo nací.

Mi madre es una nueva mujer y ha vuelto a ser MI MADRE.

Soy una chica de 18 años. Mi madre es ludópata desde que yo nací. Trabajaba en un bingo y sus días libres se los pasaba jugando al bingo; mientras que mi abuela cuidaba de mí y de mi hermano.

Yo no era consciente del desinterés que tenia mi madre hacia sus hijos y su familia; mientras fui creciendo, fui dándome cuenta de que mi madre no hacia otra cosa más que jugar, mentir, manipular...

Acabe robando dinero de la empresa para poder jugar

Tengo 31 años y soy ludópata y drogadicto y no ha sido para nada fácil el llegar a comprenderlo y mucho menos a asimilarlo

Cuando llegué a azajer no entendía nada de lo que me estaba pasando, acudí a ellos en principio por mi mujer, porque la situación había llegado al límite y se había descubierto que yo llevaba años jugando sin que mi mujer, padres, hermanos y amigos hubieran sospechado nada.

Yo visite el infierno

Desde Julio de 1987 al 21 de Febrero de 2011, puedo aseguraros que yo visité el infierno, conviviendo día tras día con mi enfermedad: la ludopatía.


Durante esos 24 años, perdí mucho dinero en las numerosísimas máquinas tragaperras en las que jugué. Pero además perdí otras cosas mucho más importantes: mi autoestima, el cariño hacia los míos, la paz interior (soy católico), la salud (me fumaba 3 paquetes diarios)… Sólo tuve un antídoto a mi ludopatía, el trabajo, al que me aferré con infinita pasión.

Aprender a vivir

Soy bulímica, con problemas con el alcohol, tengo 28 años y estoy casada con un alcohólico y bulímico.

Qué difícil es explicar en unas líneas el cambio tan grande que ha supuesto la terapia en Azajer.  Soy bulímica, con problemas con el alcohol, tengo 28 años y estoy casada con un alcohólico y bulímico. Estamos rehabilitados y viviendo por fin una vida que nos pertenece a nosotros mismos

 

Cazan al mayor atracador de bancos, traicionado por su ludopatía y su reloj

Ricardo López, «El Patillas», asaltó 29 bancos y se gastó en tragaperras todo el botín: cerca de 300.000 euros.

Échame aquí dentro todo el dinero que tengas en ventanilla. Y en billetes grandes. Hasta 29 veces repitió Ricardo López, alias «El Patillas», esta orden. Tantas como sucursales bancarias atracó durante nueve años. Su ludopatía le había arrojado al mundo de la delincuencia, siempre en solitario y portando un arma falsa. No estaba fichado y era el atracador de bancos más activo de la historia, sólo superado por «El Solitario», que cometió siete golpes más. El martes pasado, su dependencia al juego y la llamativa correa roja de su reloj le delataron. Atrás quedan cerca de 300.000 euros robados y gastados en máquinas recreativas. Ésta es su historia.

 

Me sentía vacía cuando me iba del casino

Hasta que tocó fondo, María Eugenia se dio cuenta de su enfermedad. Por poco y pierde todo

El tiempo no pasaba”, comenta con evidente desasosiego María Eugenia Ramírez. “No podía concentrarme en mi trabajo, todos los días me levantaba con la intención de sacar de mi vida esta adicción que no me permitía ser la misma que antes”, sentencia Mago, antes de voltear al piso como buscando explicaciones a una herida que todavía no sana. Después, encuentra fuerza en lo más profundo de su pecho para decir: “La dependencia al juego, me carcomía poco a poco… podía abrir los ojos como el hombre más arrepentido y cerrarlos enamorado de mi vida; así es una adicción, te hace la vida muy dura”.

Ludopatia: una adiccion aceptada

Carta enviada a un periódico de una persona que hicimos terapia online hace años.

Señor Director:
Motiva la presente el aviso de Casino Club, respecto al juego responsable. Hay una coincidencia total con la promoción: prevenir es mejor que curar. Ahora bien, quiero expresar mi punto de vista, con respecto a la prevención de la ludopatía.

Sexismo y ludopatía

Mari Carmen, una ludópata en rehabilitación, reflexiona sobre la consideración social de las mujeres que juegan.

¿Por qué una mujer ludópata está peor vista socialmente que un hombre ludópata? ¿Por qué la sociedad nos mira de distinta manera? ¿No tenemos el mismo derecho a jugar que los hombres? Hago estas reflexiones desde la perspectiva de una mujer ludópata, como soy yo. Me asombra que aquellos quienes abogan por la igualdad entre sexos nos juzguen de distinta manera.

Rubén, ludópata y alcohólico

Hola. Me llamo Rubén, tengo 38 años, una hija de 4 años, soy divorciado, ludópata y alcohólico, así nos solemos presentar.

Yo he jugado toda mi vida, no recuerdo ninguna etapa de mi vida donde no haya juego.
Mi infancia la recuerdo solo, siempre llamando la atención, sobre todo de mis padres y hermanos, que estaban ocupados en trabajar. Si había algún follón en el colegio o en el pueblo, Santiago siempre estaba allí. Mis juegos de infancia eran los normales, entre comillas: canicas (si no me apostaba la canica no jugaba), fútbol (tenía que ser el mejor de todos) y así todos, juegos y deportes.

Doña Chabuca: "Robé 70.000 dólares y los perdí en los casinos"

Isabel, peruana, de 72 añor, consiguió dejar el juego en Ajuper, asociación de la Red Enlace Ludopatía.

Isabel Ramírez Long (72), doña Chabuca, fue adicta a los tragamonedas durante 12 años. Perteneció a una acomodada familia miraflorina, pero se quedó sin amigos, dinero, parientes y hasta pensó en suicidarse por su terrible vicio. Hoy sufre males incurables debido a sus años de ludópata, pero puede decir con orgullo que se alejó de ese mundo. Pide a jugadores que busquen ayuda.