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Carta a un padre ludopata: "Estoy orgulloso de ti"

Queda mucha vida por vivir aún

Hace ya más de dos años, y arrinconado por las circunstancias, como nos ha pasado a todos los que hemos sufrido, iniciaste un camino descolgando el teléfono y llamándome para decirme entre lágrimas que eras ludópata. Ese día lo recordaré siempre como uno de los más felices de mi vida, porque muchas cosas que en su momento intuía, cobraron sentido. Mi infancia, tu trabajo, tu matrimonio, los problemas de esa casa.... todo por un momento comenzó a tener explicación.

 

"He conseguido partir de cero"

Testimonio de una persona que ha superado su adicción a los juegos 'online', tras recurrir a Azajer y dedicar un "gran esfuerzo personal"

"Empecé muy de niño y, coleccionando cromos, llegué a deber 5 o 6.000 pesetas" Así, sin darse cuenta, comenzó Carlos (nombre ficticio) a incubar su ludopatía, que acabaría por sumergirle en un "mundo horroroso". Con 30 años, "terminé de petar", explica. Con 33, sin embargo, dice sentirse ahora "muy bien, muy feliz y muy orgulloso" de sí mismo. Está a punto de saldar la última deuda contraída por culpa de su adicción al juego 'online'. No solo eso. Ha logrado, con la ayuda de Azajer, emprender una nueva vida, con su mujer y su familia. Como dice él, ha conseguido "partir otra vez desde cero".

Mi madre es ludópata desde que yo nací.

Mi madre es una nueva mujer y ha vuelto a ser MI MADRE.

Soy una chica de 18 años. Mi madre es ludópata desde que yo nací. Trabajaba en un bingo y sus días libres se los pasaba jugando al bingo; mientras que mi abuela cuidaba de mí y de mi hermano.

Yo no era consciente del desinterés que tenia mi madre hacia sus hijos y su familia; mientras fui creciendo, fui dándome cuenta de que mi madre no hacia otra cosa más que jugar, mentir, manipular...

Acabe robando dinero de la empresa para poder jugar

Tengo 31 años y soy ludópata y drogadicto y no ha sido para nada fácil el llegar a comprenderlo y mucho menos a asimilarlo

Cuando llegué a azajer no entendía nada de lo que me estaba pasando, acudí a ellos en principio por mi mujer, porque la situación había llegado al límite y se había descubierto que yo llevaba años jugando sin que mi mujer, padres, hermanos y amigos hubieran sospechado nada.

Yo visite el infierno

Desde Julio de 1987 al 21 de Febrero de 2011, puedo aseguraros que yo visité el infierno, conviviendo día tras día con mi enfermedad: la ludopatía.


Durante esos 24 años, perdí mucho dinero en las numerosísimas máquinas tragaperras en las que jugué. Pero además perdí otras cosas mucho más importantes: mi autoestima, el cariño hacia los míos, la paz interior (soy católico), la salud (me fumaba 3 paquetes diarios)… Sólo tuve un antídoto a mi ludopatía, el trabajo, al que me aferré con infinita pasión.

Aprender a vivir

Soy bulímica, con problemas con el alcohol, tengo 28 años y estoy casada con un alcohólico y bulímico.

Qué difícil es explicar en unas líneas el cambio tan grande que ha supuesto la terapia en Azajer.  Soy bulímica, con problemas con el alcohol, tengo 28 años y estoy casada con un alcohólico y bulímico. Estamos rehabilitados y viviendo por fin una vida que nos pertenece a nosotros mismos

 

Cazan al mayor atracador de bancos, traicionado por su ludopatía y su reloj

Ricardo López, «El Patillas», asaltó 29 bancos y se gastó en tragaperras todo el botín: cerca de 300.000 euros.

Échame aquí dentro todo el dinero que tengas en ventanilla. Y en billetes grandes. Hasta 29 veces repitió Ricardo López, alias «El Patillas», esta orden. Tantas como sucursales bancarias atracó durante nueve años. Su ludopatía le había arrojado al mundo de la delincuencia, siempre en solitario y portando un arma falsa. No estaba fichado y era el atracador de bancos más activo de la historia, sólo superado por «El Solitario», que cometió siete golpes más. El martes pasado, su dependencia al juego y la llamativa correa roja de su reloj le delataron. Atrás quedan cerca de 300.000 euros robados y gastados en máquinas recreativas. Ésta es su historia.

 

Me sentía vacía cuando me iba del casino

Hasta que tocó fondo, María Eugenia se dio cuenta de su enfermedad. Por poco y pierde todo

El tiempo no pasaba”, comenta con evidente desasosiego María Eugenia Ramírez. “No podía concentrarme en mi trabajo, todos los días me levantaba con la intención de sacar de mi vida esta adicción que no me permitía ser la misma que antes”, sentencia Mago, antes de voltear al piso como buscando explicaciones a una herida que todavía no sana. Después, encuentra fuerza en lo más profundo de su pecho para decir: “La dependencia al juego, me carcomía poco a poco… podía abrir los ojos como el hombre más arrepentido y cerrarlos enamorado de mi vida; así es una adicción, te hace la vida muy dura”.

Ludopatia: una adiccion aceptada

Carta enviada a un periódico de una persona que hicimos terapia online hace años.

Señor Director:
Motiva la presente el aviso de Casino Club, respecto al juego responsable. Hay una coincidencia total con la promoción: prevenir es mejor que curar. Ahora bien, quiero expresar mi punto de vista, con respecto a la prevención de la ludopatía.

Sexismo y ludopatía

Mari Carmen, una ludópata en rehabilitación, reflexiona sobre la consideración social de las mujeres que juegan.

¿Por qué una mujer ludópata está peor vista socialmente que un hombre ludópata? ¿Por qué la sociedad nos mira de distinta manera? ¿No tenemos el mismo derecho a jugar que los hombres? Hago estas reflexiones desde la perspectiva de una mujer ludópata, como soy yo. Me asombra que aquellos quienes abogan por la igualdad entre sexos nos juzguen de distinta manera.

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