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Martes, 09 Diciembre 2014 09:25

Entrevista a nuestra presidenta en Aragón Digital

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fuente: Ana Sirvent Artal. aragondigital.es

Esther Aguado: "Nadie habla de juego porque los ludópatas no damos problemas al Estado, solo ganancias"

Desde 2001 se han reducido las ayudas autonómicas un 70%

Aguado considera que el Aragón hay una buena Policía Autonómica que controla el juego



La Asociación Azajer ayuda a ludópatas a salir de una situación que destroza sus vidas y la de sus familiares. Su presidenta, Esther Aguado, asegura que la falta de apoyo institucional les obliga tener que negarse a dar el servicio a decenas de personas que acuden diariamente buscando una oportunidad de volver a ser lo que fueron.

Zaragoza.- Casi 700 millones de euros gastaron los aragoneses el año pasado en juegos de azar. Un gran volumen de dinero que permitió recaudar a las arcas públicas aragonesas 43 millones de euros. Sin embargo, la Asociación para la rehabilitación de Jugadores de Azar de Aragón (Azajer) apenas recibirá 14.000 euros para luchar contra esta enfermedad reconocida por la organización mundial de la salud. Y hay que decirlo en futuro porque, a pesar de que estemos acabando el año, aún no lo han recibido.

Según la presidenta de esta asociación, Esther Aguado, hace algo más de diez años esta cifra alcanzaba los 100.000 euros y esta reducción tan drástica ha obligado a que tengan que negar el servicio a decenas de personas que llegan cada mes pidiendo ayuda.

Una situación muy difícil para Aguado, una aragonesa rehabilitada hace más de 30 años y que desde entonces se dio cuenta de lo importante que es estar ahí para apoyar a personas que están pasando por lo que pasó ella.

Y esto ocurre en la segunda Comunidad Autónoma con mayor gasto en juego por hogar, 179 euros, sólo por detrás de la Comunidad Valenciana. Los aragoneses sobrepasamos la media española en 44 euros. Pero para Aguado estas cifras no llegan a reflejar la gravedad del problema y lleva años reclamando apoyo para realizar un estudio epidemiológico en Aragón. Ella está convencida de que no se atienden sus demandas porque los ludópatas no molestan a nadie y con su enfermedad permite recaudar impuestos.

Pregunta.- ¿Cómo empezó su relación con Azajer?
Respuesta.- Mi relación con Azajer empezó en el año 91 cuando mi familia me obligó a empezar un tratamiento porque estaba totalmente metida en el juego. Por las mañanas a las máquinas y por la tarde al bingo. Empecé con 30 años y jugaba para escapar de problemas personales. Mi vida estaba desestructurada y el juego para mí era un escape. Mientras jugaba no pensaba. El último fue un periodo total de destrucción, desorientación y desesperación, en lo único en que pensaba era en jugar. Llegué un momento que toqué fondo porque no tenía dinero y mi familia me obligó. Estuve un año y medio de rehabilitación y me apasionó el tema. Entendí por qué jugaba, qué era a rehabilitación y una adicción. Me gustó el trabajo que se hacía y poder ayudar a los demás.

P.- ¿Qué le daba el juego?
R.- Te sube la adrenalina y la autoestima porque ganar es un reto personal. Y era un dinero muy fácil. Al principio, cuando tienes ganancias y estás pasando por apuros económicos porque tienes una hija y te acabas de separar, pues vuelves a repetir.

P.- ¿Influyeron las compañías?
R.- No. Empecé porque trabajaba en una tienda y había un bingo cerca. Normalmente los jugadores somos solitarios. Ahora sí que los jóvenes empiezan a entrar en los salones recreativos juntos, pero cuando se empiezan a enganchar se vuelven solitarios y cuanto menos los vean mejor. Nos volvemos introvertidos.

P.- ¿Ha cambiado el modo de jugar?
R.- Antes de la democracia no se podía jugar y cuando se legalizó fue un “boom”. Como metieron las tragaperras en todos los bares no había control y era el no va más. Entonces se jugaba muchísimo y era un negocio redondo para los bares. Las mujeres iban más al bingo, porque así no les veían y los hombres a las tragaperras.

Luego se puso muy de moda el poker y los jóvenes pensaban que se iban a hacer profesionales. Se hacían campeonatos, se compraban maletines de fichas y se reunían en casas. También abrieron las casas de máquinas donde había otro tipo de juego más atractivo.

De ahí pasamos a las apuestas online donde se puede jugar a absolutamente de todo. Con ello llegó también, en lo que estamos ahora, la publicidad súper agresiva que llega a los menores y a los adolescentes. Por ejemplo, no está permitido que un equipo deportivo lleve la propaganda, pero pagan las multas las propias casas de apuestas porque les sale más rentable hacerlo.

También los salones recreativos tuvieron un “boom” muy grande y ahora, aunque sigue habiendo muchos, Internet les ha cogido terreno.

P.- ¿El juego en Internet ha traído nuevos riesgos?
R.- Es mucho más fácil porque no te tienes ni que desplazar. Puedes jugar en pijama o a las diez de la mañana. Además, hay un descontrol porque los padres, desde pequeños les permiten utilizar Internet libremente, en su habitación y no se esteran. Además permite camuflar las cifras globales de juego porque en ellas no se registran las apuestas que se hagan en páginas que no estén registradas en España, es decir, que utilicen e dominio “.com” en vez de “.es”.

P.- Entonces, ¿se han desvirtuado las cifras reales de juego por ello?
R.- Hay cifras globales de lo que se juega en España en bingos, máquinas, salones recreativos y casinos pero tampoco sirven para controlarlo porque no hay un estudio epidemiológico real. Hicimos uno en Aragón en 2001 y hace falta otro a nivel nacional. Dividir la cuantía jugada por el número de españoles no sirve de nada. No sirve para definir el número de ludópatas. Además de ello, se escapa todo lo que se juega en páginas web no registradas en España. Pero aún así, las cifras que tenemos son muy grandes.

Realmente hay una epidemia. Dicen que por la crisis, pero también por la falta de control y de prevención. Por ejemplo, en relación a internet se habla de acosos, pederastas, etc… pero nadie habla de juego. Y esto ocurre porque no damos problemas al Estado, sólo ganancias.

P.- ¿Ha cambiado el modelo de gente que acude a Azajer?
R.- Vienen muchos padres de jóvenes de entre 20 y 30 años. Hoy en día muchos chicos viven en casa de los padres. La verdad es que los padres se involucran, quieren ayudar y se interesan por lo que está pasando. Es fundamental que aprendan a hacer un control parental porque muchas veces no tienen ni idea. Y es que, muchos jóvenes piden créditos rápidos, no los pueden devolver y se enteran cuando reciben una llamada o una carta del banco. También hay algunos que incluso han vendido joyas de los padres.

P.- En cuanto a las drogas. ¿Cree que es otra adicción vinculada al juego?
R.- La verdad es que el juego desde casa no se suele mezclar con droga, excepto alguna raya de cocaína para aguantar más. Se mezcla mucho más fuera. Esa unión entre drogas y juego también hace que los salones recreativos permitan fumar en su interior. Algo que se agrava cuando entrar menores, algo que sabemos por los que vienen a Azajer que aseguran haber empezado a los 16 o 17 años y que entraban con carnets falsos o no se lo pedían. Muchas veces no hay ningún control.

P.- ¿Han denunciado esa práctica?
R.- Nosotros ahí tenemos la gran batalla, con el tabaco. Vamos a la Dirección General de Interior donde nos mandan a la de Salud Pública para denunciarlo, pero no se ponen de acuerdo porque el juego pertenece a Interior y el tabaco a Salud Pública.

Lo bueno es que aquí en Aragón, al menos, tenemos una Policía Autonómica que es muy buena porque sí que van a los salones y controlan, pero son muy pocos y no pueden controlar todo.

P.- Respecto a Azajer, ¿cuál es su situación?
R.- La situación de Azajer es muy precaria. Tenemos socios colaboradores, pero la administración no nos atiende. No nos considera que seamos un centro de tratamiento, cuando estamos homologados. Tenemos profesionales médicos y psicólogos. Pero, nunca jamás han sacado una convocatoria de subvenciones para ludopatía, solo para alcohol y drogas, cuando en otras comunidades como Madrid, Andalucía o País Vasco sí que las hay. Así que entramos por el capítulo del alcohol, algo que es triste.

En 2001 nos daban 100.000 euros para prevención en juego mediante un convenio y este año solo nos han dado 14.500 euros, un 70% menos. Algunas asociaciones de juego de otras comunidades han sufrido recortes drásticos, pero como Aragón ninguna. Con el Gobierno anterior del PSOE, nos recortaron, como a todos, pero al menos en marzo o abril la resolución de las convocatorias ya estaban. Ahora no tenemos ni un papel que certifique lo que vamos a cobrar, con lo que no podemos ni pedir un crédito.

P.- ¿Con esta situación es posible cubrir la demanda?
R.- Tenemos una demanda tremenda porque no hay otra asociación ni en Huesca ni en Teruel. No podemos dar tratamiento a la demanda que tenemos. Es imposible. Y es muy duro, sobre todo para mí que he pasado por una adicción, decir “no podemos” es complicado. Hay que enviarlos a Sanidad, que tienen una red de psiquiatras y psicólogos, pero no están especializados.

P.- ¿Queda algo por hacer para mejorar esta situación?
R.- No lo sé, porque hemos tocado todas las puertas. Hemos intentado hablar con Salud, Sanidad, Atención al Usuario, la Diputación Provincial, con las Cortes. El problema es que no provocamos accidentes de coche, alerta social, no contagiamos, ni robamos, o si lo hacemos es en casa. Y además, los ludópatas aportan mucho dinero a las arcas, siendo un dinero limpio.

Sí que hay un problema en la sociedad con la ludopatía, no será una alarma social, pero lo hay. Esta gente está apática y no tiene ganas de trabajar. Y muchas veces no se sabe por qué le han embargado el piso o se ha quedado sin trabajo, pero es porque hay una ludopatía ahí debajo. Muchas veces se queda dentro de la familia y es una enfermedad vergonzosa.

P.- Y respecto a la iniciativa que puso encima de la mesa el Gobierno de Aragón que pretendía poner máquinas de apuestas en los bares, ¿sabe en qué ha quedado?
R.- Por lo que sé, piensan ponerlas el año que viene. Otro desastre. No se puede fumar en un bar, no puede beber un menor, pero sin embargo sí que puede ver cómo su papá apuesta. Lo cierto es que con las tragaperras no hay ganancia, por eso quieren poner las otras. Y esto solo ocurre en España, porque en Francia y en Alemania no hay ninguna máquina en un bar.

Last modified on Martes, 16 Diciembre 2014 11:01