El Consejo Escolar de Aragón ha manifestado su rechazo a que la regulación del uso de pantallas en las aulas se base únicamente en límites de tiempo. Así lo recoge su último informe, en el que propone que la utilización de dispositivos digitales en los centros educativos se determine atendiendo a criterios pedagógicos y metodológicos, así como a la madurez del alumnado.
Este posicionamiento se produce en el marco del debate abierto en Aragón sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia, especialmente en relación con la atención, el aprendizaje y la salud mental.
Más allá de los minutos frente a la pantalla
Según el Consejo Escolar, establecer topes horarios generales puede resultar insuficiente y poco eficaz. En su lugar, defiende que el uso de dispositivos digitales debe adaptarse a:
- La etapa educativa y la edad del alumnado.
- Los objetivos pedagógicos de cada materia.
- La metodología aplicada en el aula.
- El grado de madurez y desarrollo del menor.
Desde el órgano asesor se subraya que no todas las pantallas ni todos los usos son iguales, y que una regulación basada exclusivamente en el tiempo puede generar problemas organizativos y pedagógicos en los centros.
Salud mental y uso responsable de la tecnología
Este debate enlaza directamente con una cuestión clave: el impacto del uso abusivo de pantallas en la salud mental de niños y adolescentes. Numerosos profesionales alertan de que el exceso de estímulos digitales puede afectar a la atención, la memoria, el aprendizaje y la gestión emocional.
Desde AZAJER, recordamos que el problema no es la tecnología en sí, sino el abuso y la falta de acompañamiento adecuado. El uso de pantallas como vía de escape emocional es una realidad cada vez más presente en edades tempranas y puede derivar en conductas adictivas, tanto digitales como relacionadas con el juego.
Un enfoque educativo, preventivo y consensuado
El Consejo Escolar insiste en la necesidad de un enfoque más reflexivo, consensuado y basado en la evidencia, que tenga en cuenta las recomendaciones de pediatras y profesionales de la salud, así como la experiencia del profesorado y las familias.
Regular el uso de la tecnología en las aulas no debería limitarse a contar minutos, sino a educar en un uso consciente, saludable y responsable, reforzando la prevención desde edades tempranas.
El papel de las entidades sociales
Desde AZAJER valoramos positivamente que este debate se aborde desde una perspectiva amplia, donde la salud mental y la protección de la infancia ocupen un lugar central. Las entidades especializadas tenemos un papel clave en la sensibilización, la prevención y el acompañamiento a familias y jóvenes.
Seguir abriendo espacios de diálogo entre instituciones, profesionales y sociedad es fundamental para proteger a los menores frente a los riesgos asociados al uso inadecuado de la tecnología.
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